La vida en Cusmapa está rodeada de pinos, gente sencilla, finísimos productos elaborados por mujeres indígenas, vistas preciosas, y una fuerza interior que no se deja condicionar por la situación de pobreza que sufren sus pobladores. Ahí, en silencio, pero dando respuesta a las necesidades propias del lugar está la Asociación para el Desarrollo Comunitario.

Nace en el 2000 cuando la organización adquiere su persona jurídica y Asociación Roncalli-Juan XXIII hace entrega del Patrimonio Campesino, fruto de años de trabajo promoviendo pequeños proyectos productivos. Una de las socias fundadoras es María Teresa Vásquez “Primero teníamos pequeños créditos para mujeres en la parte avícola, compra de tierra, compra de una vaquita, el que no tenía la tierra se le compraba una manzana de tierra, financiada en un cincuenta por ciento o totalmente. Más que todo era crédito para ayudarle a las mujeres, luego surgió la idea de meter también varones en la parte de crédito” afirma.

Asociación Para el Desarrollo Comunitario, un ejemplo de organización y perseverancia Asociación Para el Desarrollo Comunitario, un ejemplo de organización y perseverancia

Perfil 

En este proceso de crecimiento se han enfrentado al machismo en sus diferentes manifestaciones: “Al inicio era muy difícil porque los hombres no dejaban que la mujer participara en actividades sociales, de capacitación, porque tratábamos temas como autoestima, la relación entre familia… todo eso ha sido un camino duro y difícil. Ahora sí, las mujeres participan dentro de nuestro circulo, saben participar en círculos fuera de la asociación y creo que es algo muy bueno, es un logro que la mujer se despierte”

A pie o montados en caballos los pobladores del sector rural llegan a la Venta Social de Medicamentos de Cusmapa, su esperanza es encontrar alivio a sus enfermedades “Ocho mujeres fueron rescatadas de la muerte al ser atendidas en Managua, se evitó un cáncer a tiempo. Ese es un fruto, un esfuerzo que las personas ven y valoran.” Expresa María Teresa.

El trabajo de la asociación se palpa también en pequeñas pulperías administradas por mujeres, cosechas dirigidas por ellas y más recientemente en el desarrollo de habilidades musicales en la niñez “Tenemos niños de hasta cinco años en el coro, y son niños que vienen creciendo con otra mentalidad, con valores: visitan a los enfermos , a niños con discapacidad, apoyan cantando en las actividades religiosas de La Purísima, aprenden disciplina en horarios, disciplina de mantenerse dentro de un grupo” Muchos de los niños que estuvieron en este coro han logrado ingresar a la universidad

El Juan XXIII y Cusmapa

Asociación Roncalli-Juan XXIII se dio a conocer en Madriz hace veintidós años, promoviendo la organización campesina para el desarrollo de las comunidades en varios municipios del departamento, y de los departamentos de Estelí y Nueva Segovia. De ahí nace la necesidad de crear un núcleo ejecutor que trabajase temas de género.

Con apenas cuatro años de presencia en el territorio fue necesario hacerle frente a un terrible evento: el Huracán Mitch. Los estragos en la zona fueron devastadores para todos, se reconstruyeron viviendas en veintisiete comunidades.

Perfil

La Federación

Con el tiempo los presidentes de las asociaciones presentes en Madriz plantearon formar una federación integrada por Palacagüina, Yalagüina, Las Sabanas, San Lucas y Cusmapa. Una vez más se inició a trabajar desde cero. Posteriormente las asociaciones de Las Sabanas y San Lucas se retiran, algunos miembros también desertan, pero rendirse no era una opción para quienes soñaban con una federación, así que integraron a Estelí y Ocotal: “Se luchó hasta llegar a Federación, se legalizo formalmente y se empezó a trabajar, es así como nosotros somos socios de la FEDICAMP, que es La Federación para el Desarrollo Integral entre Campesinos y Campesinas.

Asociación Para el Desarrollo Comunitario, un ejemplo de organización y perseverancia

El primer paso fue buscar comunidades con perspectivas de futuro, con la capacidad de ver sus necesidades y con el deseo de contar con una parcela que pudiera afrontar los tiempos en que no es posible cultivar ni maíz ni frijoles, debido a los estragos del cambio climático. Se empezó dando huertos, se mejoró el agua y ahora cuentan con terrenos diversificados donde tienen frutales y musáceas, incluso hay quienes tienen buen café.

Definitivamente hay esperanza cuando hay perseverancia, organización y deseos de trabajar. Cusmapa tiene muchas limitaciones que superar, pero la semilla plantada en años de arduo trabajo ya da frutos de vida.